ANGUSTIA Y ANSIEDAD, LOS MALES DE LOS PESCADORES NO HABILITADOS A DESPLAZARSE
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El tema de la pandemia por el COVID 19 ha introducido polémicas restricciones a actividades al aire libre, como por ejemplo la pesca deportiva.
Opinión: JORGE GOMEZ

Indudablemente las aperturas de actividades que incluyen a la pesca deportiva en algunas provincias y distintos municipios, son excelentes noticias, pero no se puede sacar del contexto que implica analizar cuestiones como económicas, sanitarias y hasta políticas.

La percepción primaria para los millones de pescadores deportivos, es que con la habilitación de un pesquero o zona de pesca, está todo resuelto, pero no es así. Por cuestiones entendiblemente sanitarias estas aperturas son exclusivamente para los residentes zonales, lo que implica que quienes no tengan el domicilio en el lugar, están inhibidos de concurrir.
Para las provincias que habilitaron todo el territorio, la modalidad es sacar un permiso de pesca especial que autoriza la circulación a ese efecto, como Córdoba y Santa Fe como ejemplo.


Es cierto que para las grandes concentraciones urbanas como el territorio del AMBA (Área Metropolitana Buenos Aires), la ciudad Autónoma de Buenos Aires (Capital Federal), la concentración del cordón urbano de la ciudad de Buenos Aires, La Plata y su área de influencia, con un gran porcentaje de los pescadores deportivos del país, estarán privados de acceder a los sitios de pesca habilitados ya que no les está permitida la circulación para tal fin, y es posible que los municipios que hayan habilitado estas actividades quieran evitar el ingreso desde una importante área, para preservar a su comunidad. Podrán discutirse razones, motivos y atribuciones, pero así está dispuesto.


También es cierto que la difusión de la actividad de pesca en los lugares autorizados, aumentarán enormemente el grado de ansiedad de aquellos que no pueden practicar este necesario pasatiempo, y lo hemos visto con unas pocas publicaciones en redes sociales de capturas realizadas, y han causado una considerable conmoción entre quienes, a la fuerza, están convertidos a “pescadores virtuales”.
Sería muy sano contar con la buena voluntad de los pescadores que pueden disfrutar de la actividad para que no hagan un “exhibicionismo obsceno” de la actividad en detrimento de quienes no pueden pescar, al menos por ahora…


Esperamos que quienes tengan habilitada la posibilidad de disfrutar de la pesca en estos momentos tan especiales, lo hagan con alegría y salud, pero que piensen que no es necesaria la ostentación, exacerbando notoria e innecesariamente las ansiedades y angustias de otros pescadores imposibilitados de compartir esa necesaria actividad.